¿En qué consiste el compliance penal y la defensa corporativa?
El compliance penal es el conjunto de políticas, controles y procedimientos internos que una empresa adopta para prevenir la comisión de delitos en su seno y, en caso de que estos lleguen a cometerse, poder acreditar que existía una organización diligente. El Código Penal contempla la responsabilidad penal de las personas jurídicas, lo que ha llevado a que contar con un modelo de prevención adecuado haya pasado de ser recomendable a convertirse en una necesidad para cualquier sociedad con cierto volumen de actividad.
La defensa corporativa, por su parte, entra en juego cuando ya existe una investigación, una denuncia o un procedimiento penal abierto que afecta a la sociedad, a sus administradores o a personas con funciones de dirección. En estos casos conviven dos planos que conviene distinguir con claridad: la posible responsabilidad penal de la persona jurídica y la responsabilidad individual de quienes tomaron las decisiones cuestionadas.
Ambas materias están estrechamente relacionadas: un modelo de compliance bien diseñado no solo reduce el riesgo de que se cometan ilícitos, sino que también constituye un elemento relevante de defensa si finalmente se abre un procedimiento. Trabajar estas dos vertientes de forma conjunta permite anticipar problemas y, cuando estos ya existen, articular una estrategia de defensa coherente con la organización real de la empresa.