El preconcurso: gana tiempo para salvar tu empresa.
El preconcurso —la comunicación de apertura de negociaciones del art. 583 del TRLC— frena los embargos y las ejecuciones y te da un margen de unos 3 meses para negociar con tus acreedores un plan de reestructuración o una venta ordenada, antes de llegar al concurso. Bien usado, es la mejor herramienta para salvar una empresa viable.
Qué es el preconcurso.
Una comunicación al juzgado que abre una ventana de negociación protegida.
El preconcurso es la comunicación al juzgado de la apertura de negociaciones con los acreedores (art. 583 del Texto Refundido de la Ley Concursal, tras la reforma de la Ley 16/2022). No es el concurso: es el paso previo que protege a la empresa mientras intenta un acuerdo.
Está pensado para empresas en probabilidad de insolvencia, insolvencia inminente o actual que todavía son viables. Su objetivo es alcanzar un plan de reestructuración (o una venta de la unidad productiva preparada) que evite el concurso o lo encauce con una solución ya negociada.
Lo que el preconcurso paraliza.
El efecto más valioso: frena a los acreedores mientras negocias.
Desde la comunicación, y durante el periodo de negociación, el preconcurso produce efectos protectores:
- Paraliza ejecuciones sobre los bienes necesarios para la continuidad de la actividad.
- Suspende las solicitudes de concurso necesario presentadas por acreedores.
- Suspende el deber de solicitar el concurso mientras dura la negociación.
- Suspende la causa de disolución por pérdidas mientras se negocia.
En la práctica, te da oxígeno: paras la presión de los acreedores y ganas tiempo para diseñar la solución.
Cómo se solicita y qué se negocia.
El procedimiento es ágil: se presenta la comunicación ante el Juzgado de lo Mercantil competente, normalmente sin necesidad de un acuerdo previo. A partir de ahí se abre el periodo de negociación (con carácter general en torno a 3 meses, prorrogable en ciertos casos).
Durante ese plazo se negocia con los acreedores:
- Un plan de reestructuración de la deuda (quitas, esperas, conversión, nueva financiación).
- O una venta de la unidad productiva preparada (pre-pack), con un experto que ordena el proceso.
Cuándo el preconcurso es la mejor opción.
Cuanto antes, mejor: el preconcurso premia al que se adelanta.
El preconcurso conviene cuando la empresa aún es viable pero la tesorería no aguanta, hay acreedores presionando o embargos en marcha, y existe una posibilidad real de acuerdo. Es la herramienta de quien se adelanta en lugar de esperar a que un acreedor inste el concurso.
Si la viabilidad ya no existe, el preconcurso también sirve para preparar una salida ordenada (por ejemplo, una venta de unidad productiva que conserve empleo) en mejores condiciones que un concurso improvisado.
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Lo que más nos preguntan.
¿El preconcurso es lo mismo que el concurso?
No. El preconcurso es el paso previo: una comunicación al juzgado de que estás negociando con tus acreedores. Protege a la empresa mientras intenta un acuerdo que evite el concurso.
¿De verdad frena los embargos?
Sí. Durante la negociación paraliza ejecuciones sobre los bienes necesarios para la actividad y suspende las solicitudes de concurso necesario de los acreedores.
¿Cuánto tiempo duran las negociaciones?
Con carácter general, alrededor de 3 meses, prorrogables en determinados supuestos. Es el margen para cerrar un plan de reestructuración o una venta.
¿Suspende mi obligación de declarar el concurso?
Sí, mientras dura la comunicación y la negociación se suspende el deber de solicitar el concurso, así como la causa de disolución por pérdidas.
¿Qué se negocia en el preconcurso?
Un plan de reestructuración de la deuda (quitas, esperas, nueva financiación) o una venta de la unidad productiva preparada con un experto.
¿Cuándo conviene acudir al preconcurso?
Cuando la empresa aún es viable pero la tesorería no aguanta o hay acreedores presionando. Cuanto antes se comunica, más opciones de salvar la empresa.
¿Cuánto cuesta?
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